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miércoles, 26 de marzo de 2014

Famoso cuadro mandado a pintar por Alonso de Monroy y Cortés del terremoto de 1650


Este cuadro es la única evidencia acerca de uno de los terremotos más fuertes de los que se tenga conocimiento han azotado la ciudad del Cusco, se encuentra en la catedral de la ciudad.

Los grandes terremotos han sido grandes fuerzas que han transformado la ciudad imperial a lo largo de su existencia, los terremotos de 1650 y 1950 son dos de los que se tiene conocimiento, aunque se han mencionado algunos en la época Inca pero no se sabe a ciencia cierta su exacta datación ni la magnitud que alcanzaron.

Para el Cusco Virreinal primigenio el terremoto de 1650 supuso el renacimiento de la ciudad que primitivamente tenía edificaciones de estilo Renacentista o Manierista, se sabe además que muchos de sus templos eran más bien mucho más austeros muchos de ellos de adobe y techos de par y nudillo siendo solo los principales construidos en piedra.

Tras el terremoto el Cusco pasó por un periodo de decadencia y estuvo por muchos años en ruinas literalmente, fue gracias a la intervención del Obispo de Mollinedo y Angulo mecenas del Cusco quién intercedió en Lima por la reconstrucción de la ciudad, pedido que llegó hasta el Rey de España quién decidió no solo reconstruirlo sino embellecer la ciudad al estilo arquitectónico y artístico más trascendente de Europa por aquel entonces "El Barroco", fueron mandados desde España Arquitectos, canteros, artistas, pintores, que poco después no solo plasmaron el arte barroco europeo en América sino que enseñaron a los indios estas artes desarrollando en Cusco una verdadera revolución cultural y artística ya que dieron así nacimiento a una de las corrientes más apreciadas de este estilo artístico, el barroco andino y "La Escuela Cusqueña". Son testimonios de este deseo de difundir el arte europeo español en América, en el virreinato del Perú y específicamente en Cusco todos estos templos, casonas, y conventos que embellecen hoy nuestra querida ciudad.

De hecho aunque en Perú se desdeña la cultura española y sus manifestaciones culturales en la colonia, al menos en Cusco, no existe otra potencia colonial de la época que haya realmente construido ciudades tan avanzadas para su tiempo, con tantas obras arquitectónicas tan suntuosas como los españoles en América, fueron grandes las diferencias con las colonias inglesas, alemanes, portugueses o francesas donde sus ciudades por aquel entonces eran mucho más atrasadas y donde dichas potencias coloniales no desarrollaron o más bien no tuvieron la necesidad de hacerlo.

Un Jueves 31 de Marzo de 1650 se produjo el terrible terremoto que azotó al Cusco, este famoso cuadro fue mandado a pintar por Alonso Cortez Monroy, el mismo que se encuentra en la Catedral del Cusco, hay contradicciones sobre la hora en la que ocurrió el siniestro algunos señalan las dos de la tarde otros a la una y media de la tarde, teniendo una duración de casi 15 minutos.

Según un texto del Cabildo del Cusco se menciona que desde el 31 de Marzo hasta el 20 de Mayo de aquel año se registraron doscientos veintiséis temblores y se registro que hasta fines de 1661 se registraron ochocientos veintisiete temblores.

Es en este contexto es que nace en Cusco el culto más popular hacia la imagen más venerada de la ciudad, nada menos que el Señor de los temblores o el Taytacha de los temblores una imagen que la tradición decía que había sido enviada desde España por el Rey para la ciudad pero la verdad es que dicha imagen se quedó en el pueblo de Mollepata donde hasta la fecha existe, y que la imagen del cristo que hoy es tan venerada fue tallada por manos indígenas, se trata de un cristo moreno que tiene el color de la piel así por la gran cantidad de velas que los devotos le han prendido en todos estos siglos, además que ha permanecido así porque la gente se ha sentido identificada por el color de esta imagen y la semejanza con su propio color de piel.

La tradición dice que tras el gran terremoto de 1650, la imagen de este Cristo fue sacada en procesión en la plaza de armas cesando los temblores y las réplicas de inmediato por ello que recibe el nombre de Señor de los temblores.

El maestro Gil de Gonzáles Dávila menciona algunos de los daños a los principales templos del Cusco:

La Catedral antigua quedó abierta, siendo las misas celebradas en la Plaza y la custodia del santísimo puestos bajo un toldo para poder celebrar la semana santa, se menciona que la nueva construcción de la catedral no sufrió mayores estragos.

Santo Domingo cayó casi por completo, viniéndose abajo la Iglesia y el claustro, teniendo que vivir los religiosos en los corrales y en las hurtas.

San Francisco sufrió daños también cayéndose la Iglesia, el coro y campanarios que recién habían sido construidos, el primer claustro además fue declarado inhabitable siendo apuntalado con vigas de madera para evitar su colapso.

San Agustín sufrió la caída de la mitad de su iglesia y dos esquinas del claustro conventual, y las celdas de los religiosos tan dañadas que se tenía temor de habitar en ellas.

La compañía de Jesús se cayó casi por completo, y el Colegio Mayor de la Transfiguración sufrió daños cayéndose todo un lado de la edificación en ambos niveles.

El Claustro de los Mercedarios se vino abajo quedando solo el segundo claustro en pie y solo tres o cuatro celdas habitables, teniendo que implementar toldos en el patio para poner la custodia con el Santísimo Sacramento.

Santa Clara sufrió daños en el primer claustro cayéndose una esquina de este, el templo permaneció sólido ante el terremoto pero las monjas quedaron sin convento ya que había quedado prácticamente en ruinas.

El Hospital de Naturales sufrió la caída de su capilla mayor, toda la iglesia y el coro, se destruyo un órgano colonial que era nuevo, cuatro salas de enfermería, tuvieron que ser abandonados teniendo que sacar a los enfermos a los patios a la intemperie.

El Hospital de la Caridad de San Andrés que era un hospital para mujeres españolas quedó en ruinas.

Tanto el Seminario de San Antonio como el Colegio Real de San Bernardo quedaron en ruinas cayéndose la mayor parte de sus ambientes. Así Santa Ana, San Cristobal también fueron severamente dañadas, así como Belén y Santiago. La Parroquia de San Sebastián fue afectada no solo su templo sino gran numero de casas de esta zona.

El templo de San Blas no recibió tanto daño como los otros templos mencionados.

Solamente quedó ileso el Convento de San Juan de Dios y el Hospital sin recibir daño en su iglesia ni en sus instalaciones.

Si buscas más información de la Catedral del Cusco puedes visitar el siguiente Site: catedralcusco.blogspot.com



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